Nuevo golpe al bolsillo: el gas en garrafa vuelve a aumentar y agrava la crisis en Formosa
El costo del gas envasado volvió a subir en Formosa y suma presión sobre la economía doméstica. Según se advirtió, la garrafa de 10 kilos alcanzará los $26.000, consolidando una tendencia de aumentos sostenidos en los últimos meses.
El incremento no es aislado: en pocas semanas, el precio ya había trepado de alrededor de $19.000 a más de $23.000, con subas abruptas que golpean directamente a los hogares que dependen exclusivamente de este recurso.
Detrás de esta escalada aparece un factor central: la desregulación del mercado del gas envasado, impulsada por el Gobierno nacional, que eliminó controles de precios y dejó los valores librados a la oferta y la demanda.
Desde distintos sectores advierten que esta política impacta de lleno en provincias como Formosa, donde la falta de red de gas natural obliga a miles de familias a depender de la garrafa para cocinar y calefaccionarse. En ese contexto, el gas deja de ser un servicio accesible para convertirse en un gasto cada vez más difícil de afrontar.
Organismos como la Defensoría del Pueblo ya habían advertido que la liberación de precios en servicios esenciales genera incrementos “injustificados” y profundiza la desigualdad, beneficiando principalmente a grandes distribuidores.
A esto se suma el deterioro del programa de subsidios, que perdió peso frente a los aumentos: mientras el valor de la garrafa se multiplicó en los últimos años, la asistencia estatal quedó prácticamente desactualizada, reduciendo su impacto real en los sectores más vulnerables.
En este escenario, el aumento del gas no solo refleja una suba de precios, sino también las consecuencias de un modelo que traslada el costo de los servicios básicos directamente a los usuarios.