EL “BAJO DESEMPLEO” EN FORMOSA ESCONDE UNA CRUDA REALIDAD: 6 DE CADA 10 PERSONAS NI SIQUIERA BUSCAN TRABAJO
Los números del mercado laboral en Formosa vuelven a encender el debate. A primera vista, la provincia exhibe una tasa de desempleo del 3,3%, una de las más bajas del país y muy por debajo del promedio nacional. Sin embargo, detrás de ese dato se esconde una realidad mucho más compleja y preocupante.
Según los últimos datos del INDEC, apenas el 39,9% de la población participa del mercado laboral, es decir, trabaja o busca trabajo activamente. En términos concretos, esto implica que 6 de cada 10 formoseños en edad de trabajar están fuera del sistema laboral, ya sea porque no tienen empleo o porque directamente dejaron de buscarlo.
Este indicador, conocido como tasa de actividad, es el más bajo de todo el país y refleja un mercado laboral con escaso dinamismo. Mientras en otras regiones la participación laboral supera el 45% o incluso el 49%, en Formosa se mantiene muy por debajo de esos niveles.
En la misma línea, la tasa de empleo también muestra debilidad: solo el 38,6% de la población tiene un trabajo, ubicándose nuevamente entre los valores más bajos a nivel nacional.
Los especialistas advierten que este fenómeno puede estar vinculado al llamado “desaliento laboral”, es decir, personas que dejan de buscar empleo ante la falta de oportunidades reales. Este grupo no figura en las estadísticas de desempleo, lo que genera una distorsión en la lectura de los datos.
Además, otros indicadores refuerzan este diagnóstico. En Formosa, apenas el 1,2% de los ocupados busca cambiar de trabajo, muy por debajo del promedio nacional. Esto sugiere un mercado con pocas alternativas y escasa movilidad laboral.
El panorama dibuja una economía donde el empleo privado tiene bajo peso y el sector público aparece como principal sostén, en un contexto donde gran parte de la población queda directamente fuera del circuito productivo.
Así, el bajo nivel de desempleo deja de ser una señal positiva y se convierte en un dato engañoso, que oculta una problemática estructural: la falta de oportunidades laborales reales y un mercado cada vez más reducido.