Crisis de ingresos: crece el pluriempleo y se profundiza el ajuste en el NEA
El fenómeno, que impacta con fuerza en regiones históricamente postergadas como el NEA, expone un deterioro estructural del mercado laboral. Más de la mitad de la población admite que no llega a fin de mes y otro amplio sector apenas logra sostenerse “con lo justo”, configurando un escenario donde la estabilidad económica dejó de ser la norma para convertirse en una excepción.
Lejos de tratarse de un problema aislado, los datos reflejan un modelo económico que no logra traducir el ajuste macroeconómico en mejoras concretas para la población. Mientras el Gobierno nacional sostiene su estrategia de ordenamiento fiscal y reducción del gasto, el costo social se manifiesta en la vida cotidiana: más horas de trabajo, menor calidad de vida y una creciente dependencia de redes informales para subsistir.
Incluso sectores tradicionalmente más estables —como empleados formales y jubilados— se ven obligados a buscar ingresos complementarios, lo que evidencia que el problema ya no está vinculado únicamente al desempleo, sino a la insuficiencia del ingreso.
En provincias del norte argentino, donde los niveles de informalidad y vulnerabilidad son históricamente más altos, esta tendencia se agrava. La necesidad de “rebuscarse” se convierte en regla, mientras el consumo cae y las economías regionales pierden dinamismo.
El dato es contundente: solo una minoría logra ahorrar, mientras una amplia mayoría vive al límite o directamente en déficit. Esto plantea un interrogante central sobre la efectividad de la política económica actual: ¿puede considerarse exitosa una estrategia que ordena variables macro, pero deteriora las condiciones de vida de la mayoría?
En este contexto, el crecimiento del pluriempleo deja de ser una opción y pasa a ser una señal de alarma. No se trata de más oportunidades, sino de la evidencia de que un solo trabajo ya no alcanza.